
Más de una década ha sido necesario para poder ver las marismas de Doñana reflejadas den el cielo, así es y así me temo que volverá a ser. Estamos asistiendo al año del recuerdo, de la nostalgia, de la oportunidad, la naturaleza nos la esta brindando y debemos aprovecharla.

Vuelve la vida y todos los habitantes que siempre debieron estar por estas marismas, mas de una década ha pasado desde que no se veía el Caño del Guadiamar colmado tanto de agua como de vida.

Ya pintan esos fondos verdes que tanto se echaban de menos para contrastarlos con todas las especies que podemos disfrutar en este ecosistema.


Y claro que si, también están los que cierran el circulo de Doñana, la mano del hombre y la ganadería, no se entiende este territorio sin la intervención humana con sus costumbres, tradiciones y su forma de vida.

